TURISMO LLANES
R u t a  G P S

Apartamentos Buga

Apartamentos turísticos en Posada de Llanes › Asturias › 3 llaves.

Para aquellos que valoran la calidad de vida, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad propia de las zonas rurales. En la comarca oriental asturiana, al borde del Mar Cantábrico y a muy pocos kilómetros de los Picos de Europa, hemos elegido un lugar que le permitirá disfrutar de éstos y otros atractivos que ofrece esta tierra.

Su estancia en Buga será muy agradable, acogedora y además tendrá a su disposición a nuestro personal que le ayudará a disfrutar todo lo posible.

Galería fotográfica Apartamentos Buga
Pulse sobre cada imagen para ver todas las fotos a tamaño grande
Visitas virtuales de 360° Apartamentos Buga
Pulse sobre cada botón para ver esa visita virtual a pantalla completa. Se abre en una nueva página.

Visita virtual: Apartamento 1 VR 1Visita virtual: Apartamento 1 VR 2Visita virtual: Apartamento 2Visita virtual: Apartamento 3Visita virtual: Apartamento 4 VR 1Visita virtual: Apartamento 4 VR 2Visita virtual: Apartamento 5 VR 1Visita virtual: Apartamento 5 VR 2Visita virtual: Apartamento 6 VR 1Visita virtual: Apartamento 6 VR 2Visita virtual: Apartamento 7 VR 1Visita virtual: Apartamento 7 VR 2Visita virtual: Apartamento 8 VR 1Visita virtual: Apartamento 8 VR 2Visita virtual: Apartamento 10 VR 1Visita virtual: Apartamento 10 VR 2Visita virtual: Apartamento 11 VR 1Visita virtual: Apartamento 11 VR 2

Características generales Apartamentos Buga

Aparcamiento descubiertoJardínCalefacciónPiscina descubiertaMuebles de jardínParque infantilInformación turísticaFuera del casco urbanoBañoChimeneaBañeraTarjetas se aceptanTelevisiónTerrazaTransporte cercanoTumbonas

Información de interés
Datos prácticos

Para aquellos que valoran la calidad de vida, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad propia de las zonas rurales. En la comarca oriental asturiana, al borde del Mar Cantábrico y a muy pocos kilómetros de los Picos de Europa, hemos elegido un lugar que le permitirá disfrutar de éstos y otros atractivos que ofrece esta tierra.

Su estancia en Buga será muy agradable, acogedora y además tendrá a su disposición a nuestro personal que le ayudará a disfrutar todo lo posible.

¿Qué puede hacer el visitante que se acerque a nuestra comarca?

Son muchas las posibilidades que se ofrecen al viajero para conocer los atractivos del Oriente de Asturias. Una de ellas es una visita a la villa de Llanes. Son muchos los paseos que se pueden realizar, aunque por su interés señalamos alguno de ellos:

  • Visita al Paseo de San Pedro y al Paseo Marítimo
  • El Casco antiguo recientemente rehabilitado
  • Plaza de Santa Ana
  • El Sablón desde donde podemos observar la Muralla y las ruinas del Palacio del Duque de Estrada

Podemos alargar nuestro paseo para que desde la otra parte de la ría acercarnos a la Capilla de la Guía. Dentro del casco antiguo y en la casa Palaciode Posada Herrera, recomendamos visitar la Casa de Cultura en la que de forma interrumpida se realizaran todo tipo de exposiciones, charlas, coloquios etc.

Para realizar actividades de Turismo Activo te facilitaremos la forma de contactar con las Empresas que operan en la zona ofreciendo distintos productos:

  • Travesías por los picos de Europa en 4×4
  • Visita a Cuevas Prehistóricas
  • Senderismo
  • Paseos a Caballo
  • Buceo deportivo
  • Parapente
  • Descenso en canoa
  • Etc.

También puedes realizar otro tipo de actividades deportivas, en el polideportivo de Llanes existen pistas de tenis que se pueden alquilar. En este centro se pueden practicar otros deportes como baloncesto, balonmano, fútbol-sala así como utilizar el gimnasio. También dependiendo de las épocas del año, se pueden practicar la pesca de río de mar y de caza.

En Cue a dos kilómetros de Llanes y en un lugar conocido como «La Cuesta» existe un campo de golf de 18 hoyos, donde además de poder practicarlo, se imparten clases para el aprendizaje de este deporte.

En esta comarca se pueden visitar cuevas con pinturas rupestres y muestras de arte paleolítico: Cuevas de «Tito Bustillo» en Ribadesella, cuevas del «Pindal» en Pimiango, Idolo de «Peña Tu» y ya en la provincia de Cantabria las Cuevas de «Altamira». Todo esto y nuestras innumerables playas de arena blanca y encanto especial.

  • Club de Golf “La Cuesta”
  • Todo tipo de deportes de montaña.
  • Descensos en piragua y rafting.
  • Pesca de salmón y trucha.

Llanes es tierra de sugestiva historia, muy bien estudiada. El hombre prehistórico dejó útiles y grabados, importantes vestigios de su hábitat en gran número de cuevas del concejo, como Balmori, La Riera, Arnero, Trescalabres, Cuetu de La Mina y Cuetu de Lledías, especialmente en el área de Posada y de Balmori. Una cueva próxima a Posada (a unos 300 m de la gasolinera de La Vega), bautizada como Tempranas, totalmente sellada hasta ahora y descubierta casualmente en los primeros meses del año 2001, es el último hallazgo prehistórico, que podría encuadrarse en el Paleolítico Superior. En su interior conserva pisadas humanas, restos fósiles de animales, concheros de mariscos (restos de lapas, bígaros, oricios…) y un gran panel con grabados digitales de líneas y puntos «macarrones» parecidos a los de Altamira. Para los entendidos, el descubrimiento es sumamente interesante por lo raro que resulta hallar huellas humanas de tal antigüedad y la escasez de cuevas que las conservan. La gruta tiene 300 metros de galerías en dos niveles, con salas de estalactitas y estalagmitas de casi 3 m de altura y otros espacios de difícil tránsito.

Del periodo Asturiense, cultura pospaleolítica así bautizada por el conde de la Vega del Sella, destacan las cuevas de El Penicial en Nueva y La Riera en Bricia, así como las manifestaciones características de esta etapa: los concheros, grandes acumulaciones de conchas u otros restos alimenticios en las entradas de las cuevas. Cerca de ellos es frecuente hallar el llamado pico asturiense, tosco utensilio de cuarcita provisto de aguda punta que servía para recolectar los moluscos de las rocas y provocar la rotura de sus caparazones.

El Neolítico, o edad de piedra pulimentada, donde hacen su aparición la ganadería y la agricultura, aporta otras novedades, como las cerámicas, los túmulos (enterramientos) de la sierra plana de La Borbolla, y, en un peñasco prominente del extremo noroccidental de la misma, muy cercano a Puertas de Vidiago, el famoso Ídolo de Peña Tú, declarado Monumento Nacional en 1924, única muestra del Norte de España en pinturas y grabados prehistóricos en el exterior. Se trata de un gran bloque de piedra caliza esculpido por la erosión sobre el que se grabaron y pintaron esquemáticamente de rojo, hoy muy desvaído, un extraño individuo, quizás un hombre notable, y, a su izquierda, un puñal o espada corta. A esta composición principal se suma, en el mismo color, primeramente, un grupo de antropomorfos, uno de los cuales, el más extremo, porta un bastón; luego, series de puntos y, por último, unas cabras. El conjunto de Peña Tú, fechado en torno al año 1500 antes de Cristo, es un monumento de probable carácter funerario. Una verja protege esta estación rupestre, visitable todos los días del año, a la que se llega tras una marcha de unos 25 minutos por un camino ascendente desde la carretera general.

Ocupado en época romana por la tribu cántabra de los orgenomescos, en territorio llanisco no se ha localizado castro o pueblo fortificado alguno, ni ningún otro vestigio de interés correspondiente al periodo de la conquista llevada a cabo por los romanos entre el 27 y el 19 antes de Cristo. Sin embargo, la romanización local ha legado testimonios epigráficos en la lápida dedicada a los dioses Manes, hallada en Lledías, y la estela de Acuana, descubierta en Torrevega, ambas alusivas a los orgenomescos. Una vez conquistado el territorio asturiano de los cántabros, Llanes pasó a pertenecer, administrativamente, al Conventus Cluniense, con capital en Clunia, hoy Coruña del Conde en Burgos.

La Edad Media es un periodo insuficientemente conocido en estas tierras, dada la escasez de fuentes escritas. Desde el s. XI y hasta el siglo XIII, el concejo de Llanes formaba el llamado territorio de Aguilar; con centro administrativo y militar en el castillo de Soberrón, documentado ya en el año 1032, abarcaba, de este a oeste, los valles de Pendueles, Mijares, Celorio, Valdellera (Posada), San Jorge y Ardisana. En el siglo XII se levantaron dos monasterios benedictinos: San Salvador de Celorio y el de San Antolín de Bedón, el primero fundado a principios de esa centuria por Alfonso Suárez y doña Cristilde, matrimonio perteneciente a la pequeña nobleza local, mientras el nacimiento del segundo, del que ya se tienen noticias en dicho siglo, está poco claro al haber sufrido la pérdida de su documentación. Ambos monasterios, aparte de la consabida función religiosa, desarrollaron una importante labor colonizadora y repobladora al poner en explotación sus propiedades agrarias.

Pero de mayor relevancia aún fue la fundación de la villa de Llanes, sobre un lugar no habitado anteriormente, a la que, tal vez en 1228, el rey leonés Alfonso IX (1188-1230) le otorga una carta de población o carta puebla; no obstante, la populatione de Llanes aparece citada ya en un texto del año 1225. Hacia 1270, Alfonso X (1252-1284) aumenta sus derechos con la concesión del Fuero de Benavente, confirmado definitivamente en 1333 por Alfonso XI. Ya en esos momentos hacía gala de su condición de centro comercial del oriente asturiano y activo puerto pesquero. Enseguida contó con muralla; un gran iglesia, intramuros: la parroquial de Santa María de Concejo de Llanes; el hospital de peregrinos de San Roque, fundación benéfico-asistencial, fuera del recinto amurallado; así como varios mercados. Sin embargo, el progreso de Llanes lo sostuvo su puerto, siendo la pesca y el comercio marítimo, favorecido por la ruta costera del Camino de Santiago, actividades claves en el crecimiento económico de Llanes. El puerto llanisco fue beneficiado, en 1338, con la concesión de un alfolí o almacén de sal.

El concejo y la capital no pudieron sustraerse de modo alguno a las disputas dinásticas y señoriales acaecidas durante la Baja Edad Media (s. XIII y XIV). Contraviniéndose con ello el Fuero municipal, Llanes hubo de pasar a formar parte del señorío jurisdiccional de Rodrigo Álvarez de las Asturias, señor de Noreña, como premio a su fidelidad real. Una vez fallecido éste, lo heredará Enrique de Trastámara. Más tarde, a partir de 1440 se hacen con él los Quiñones, por donación de Juan II de Castilla, hasta que los Reyes Católicos lo incorporan a la Corona y le confirman su fuero en 1481.

En las postrimerías del siglo XV la actividad comercial parece estar restablecida. La época dorada se da en el siglo XVI; hay una especialización en la caza de la ballena, desplazándose los pesqueros llaniscos con frecuencia a los caladeros del Gran Sol. La villa de Llanes, que había sufrido dos importantes incendios, uno en 1480 y otro en 1509, recibió, en 1517 y con las secuelas aún visibles del último de ellos, la visita del rey Carlos I, tras desembarcar en Villaviciosa, en lo que suponía su primer encuentro con España, y de camino a Castilla por el puerto de la Palombera, en Cantabria.

Los historiadores José Ramón Martínez Rivas, Rogelio García Carbajosa y Secundino Estrada Luis, en su riguroso estudio sobre la participación asturiana en el descubrimiento, conquista y colonización de América (1492-1599), aportan datos novedosos acerca de la emigración llanisca al Nuevo Continente en ese periodo. Entre la emigración y el desarrollo existe una relación directa; el desequilibrio que se da en Asturias entre el número de habitantes y los recursos durante el siglo XVI se resolvió con la marcha a Madrid, Sevilla, América, etc., constante que no desaparecerá en los siglos venideros. Aunque existe otro tipo de causas, como las espirituales, el deseo de fama y aventura o cierta curiosidad, es el factor económico el que explica el proceso emigratorio. De los aproximadamente 1.115 asturianos que se embarcaron en la empresa americana, que cruzaron, por una u otra causa, el Atlántico entre 1493 y 1599, huyendo de una tierra pobre (Asturias: las Indias de España), que no ofrece nada, en su afanosa búsqueda por mejorar la propia condición social, unas 41 personas eran de Llanes. Su villa y las del resto de la costa asturiana —y sobre todas ellas, la de Avilés—, con la aportación de unos 427 emigrantes (un 38,2% del total), ponen de manifiesto las importantes diferencias existentes entre la marina y los valles del interior. Las zonas del interior, salvo excepciones, y de montaña son más pobres, proporcionan menos emigrantes; no se tiene dinero ni para pagar el billete a América.

«En el siglo XVII —afirma Ramón Sordo Sotres— entra en decadencia la pesca de las ballenas y con ello el puerto de Llanes ve disminuir su capacidad económica, aunque dada su situación estratégica la villa no pierde su papel central en la comarca, status favorecido por la llegada del ferrocarril en 1905».

La guerra de la Independencia tuvo desgraciadas consecuencias para el concejo, donde se libró el 25 de enero de 1810 la importante batalla del río Purón, que supuso la rotura de la línea defensiva asturiana en él establecida por el general Llano Ponte, con la consiguiente ocupación del oriente y centro de Asturias por las tropas napoleónicas, responsables de distintos abusos perpetrados en el municipio. En el trienio liberal, efímero paréntesis constitucional entre 1820 y 1823 durante el absolutista reinado de Fernando VII, varias parroquias del concejo —San Antolín de Naves, San Jorge de Nueva y San Pedro de Vibaño— formaron ayuntamientos independientes. En el transcurso de las guerras carlistas, algunas partidas de éstos irrumpieron en la villa de Llanes.

Estalló la guerra civil en 1936 y las brigadas navarras penetraron en el concejo y tomaron Llanes el 5 de septiembre de 1937, año en que «se libraron importantes batallas en las cumbres del monte llanisco pues contra toda lógica militar la plana mayor del bando nacional ordenó a sus brigadas navarras el avance por lo más enriscado. Finalmente, las tropas republicanas fueron derrotadas y el concejo, mayoritariamente de derechas, quedó en manos de Franco» (Ramón Sordo Sotres), distinguiéndose en la oposición contra el impuesto régimen Horacio Fernández Inguanzo, el Paisano, natural de Llanes, maestro de profesión, miembro del Partido Comunista de España desde 1936 y diputado nacional por Asturias.

Hombres ilustres

Muchas han sido las personas, naturales o asentadas en el concejo, sobresalientes en los campos de la política, la milicia, o las artes y las letras, entre las que conviene acordarse de:

Juan de Llanes. En la emigración llanisca a Ultramar, aunque no significativa a cuanto a número, merece la pena detenerse, en esta ocasión extensamente, para dar a conocer los grandes méritos, en gran medida desvelados por el anteriormente citado trabajo de los historiadores J. R. Martínez Rivas, S. Estrada Luis y R. García Carbajosa, de este explorador y conquistador nacido en la capital del concejo, quien durante la primera mitad del siglo XVI tomó parte en diversos y trascendentales descubrimientos como el haber navegado por todo el Amazonas en compañía del capitán Francisco de Orellana, siendo de los primeros en cruzar todo el continente sudamericano por su parte más ancha. Como otros muchos españoles, Juan de Llanes emigró al Nuevo Mundo en busca de aventuras, fáciles riquezas y fama. Como él mismo declara en la información de servicios que presentó al rey para conseguir mercedes, pasó al Perú hacia el año 1534, poco después de que Francisco Pizarro entrase en Cajamarca. Al poco de llegar, el llanisco partió con el capitán Gonzalo de Olmos al reino de Quito para someter a los indígenas del golfo de Carazque que meses atrás habían arrasado la localidad de Pueblo Viejo. Sobre estas ruinas, los hombres de Olmos fundaron en 1535 una nueva población que llamaron Villanueva de Pueblo Viejo. En los tres años siguientes Perú se vio alterado por la rebelión masiva de los incas contra el dominio español y por las posteriores rivalidades entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro por el control de la ciudad de Cuzco. Cuando se produjeron estos sucesos, el capitán Gonzalo de Olmos, Juan de Llanes, Francisco de Orellana y los demás componentes de la expedición se hallaban aún en Villanueva de Puerto Viejo. Aunque Juan de Llanes nada dice sobre si tomó parte en estos acontecimientos —en la declaración que hizo omitió algunas de las acciones en que intervino—, creen los historiadores citados anteriormente que debió de participar en ellos ya que, al producirse el levantamiento de los indígenas peruanos, el capitán Olmos salió con sus hombres de Puerto Viejo para socorrer a las ciudades de Lima y Cuzco, sitiadas por miles de incas. Reducidos éstos, Gonzalo de Olmos regresó con su hueste a Puerto Viejo, de donde salió de nuevo para ayudar a Francisco Pizarro contra Diego de Almagro y sus partidarios. Después de la batalla de las Salinas (26 de abril de 1538), donde los almagristas fueron vencidos, Francisco de Pizarro hizo un nuevo reparto de la tierra, nombrando a Francisco de Orellana gobernador de la provincia de la Culata con el encargo expreso de que fundase allí una ciudad. Reuniendo a viejos compañeros de aventuras, como a Juan de Llanes, Francisco de Orellana emprendió la conquista de aquella región situada en torno al golfo de Guayaquil. Aunque el ejército español era bastante reducido, consiguió, no obstante, someter a los belicosos aborígenes que años atrás ya habían destruido por dos veces la ciudad de Guayaquil. El 25 de julio de 1538, el capitán Orellana, en presencia de sus hombres, fundó la nueva ciudad de Santiago de Guayaquil y, acto seguido, repartió los solares entre sus soldados. Poco después, Juan de Llanes entró también a descubrir con dicho capitán la provincia de las Esmeraldas, región ubicada al noroeste de Quito. En todas estas expediciones, el asturiano, como dice el capitán Álvaro de Paz, compañero suyo, «sirvió en el como buen soldado, sin socorro ni ayuda de costa, sino á su propia costa é misión». Concluidas estas empresas, Juan de Llanes se trasladó a Quito, de donde salió a finales de febrero de 1541 para ir con Gonzalo Pizarro a la conquista de los países de la Canela y Eldorado. En el río Napo, entre el Aguarico y el Curaray, el llanisco se embarcó en el bergantín San Pedro, construido semanas antes en la misma selva, y junto con el capitán Orellana y otros hombres se lanzó el 27 de diciembre de 1541 río abajo en busca de vituallas. Atrás quedaron Gonzalo Pizarro y el resto de los españoles e indios. Pero el bergantín nunca regresaría. La fuerte corriente del Napo y luego la del Amazonas se lo impidió, al decir de la mayoría de sus tripulantes. Luego de navegar a lo largo prácticamente de todo el Amazonas en un viaje sin precedentes, Juan de Llanes salió al Atlántico y con los demás supervivientes se dirigió a la isla Margarita, enfrente de las costas venezolanas, desde donde, tras un merecido descanso, regresó a Quito vía Panamá. Meses después, Perú se vio convulsionado por la rebelión de Gonzalo Pizarro contra la promulgación de las Leyes Nuevas, que entre otras cosas prohibían la esclavitud de los indios. Para hacer cumplir estas leyes, Carlos V nombró virrey del Perú a Blasco Núñez Vela, quien en marzo de 1544 desembarcó en Túmbez, donde empezó a reclutar hombres. Tomando partido por la causa realista, Juan de Llanes acompañó al virrey hasta la ciudad de Lima. Pero éste poco pudo hacer frente a la superior fuerza de Gonzalo Pizarro y sus partidarios. Vencido y muerto Núñez Vela en la batalla de Añaquito (18 de enero de 1545), la Corona española envió entonces al licenciado Pedro de la Gasca con plenos poderes para terminar de una vez con la rebelión pizarrista. Nada más conocer que La Gasca venía en nombre del rey a pacificar al Perú, Juan de Llanes fue uno de los soldados que se les unieron y junto a él se dirigió al valle de Jaquijahuana, a 20 km de Cuzco, «donde se dio la batalla al dicho Gonzalo Pizarro por el dicho licenciado Gasca é su gente, donde fué muerto é desbaratado el dicho Gonzalo Pizarro y sus secuaces, é hizo justicia de ellos —recuerda Pedro Domínguez, testigo presencial—, y en dicha batalla se halló en servicio a Su Majestad el dicho Juan de Llanes, é sirvió á su costa y misión con sus armas é caballo, como buen soldado». Restablecida la paz, el asturiano regresó a la ciudad de Quito, de donde salió para ir con el corregidor Antonio de Oznayo a la conquista y pacificación de Lita, Quilca y Caguaqui, pueblos de los términos de aquella ciudad, empresa en la que el llanisco llevó a su costa dos soldados para que sirviesen también en esta campaña. Más tarde, cuando en 1553 se produjo la insurrección de Hernando Girón contra la Audiencia de Lima, Juan de Llanes fue nombrado por el corregidor de Quito jefe de una partida de hombres armados para que pasase al pueblo de Chimbo a defender el paso allí existente. Casado en Quito con una viuda que aportó al matrimonio el repartimiento de indios que tuviera su primer matrimonio, Juan de Llanes se avecindó definitivamente en esta ciudad. En el año 1564 era miembro del Cabildo de Quito, ciudad de la cual fue alcalde ordinario y regidor. «He servido á Vuestra Alteza en otras cosas que se han ofrecido de vuestro real servicio con mis armas y caballos y criados —declara el mismo Juan de Llanes en su Información de servicios—, todo á mi costa y misión, donde he gastado mucha suma de pesos de oro sin habérseme dado ninguna cosa de vuestra real hacienda, y sin haber deservido á Vuestra Alteza en ninguna de las cosas acaescidas en este reino contra vuestro real servicio; y hasta agora no he sido remunerado ni gratificado de mis servicios.» Hallándose pobre, viejo y con hijos, el capitán Juan de Llanes —como lo nombra el historiador Toribio de Ortiguera, quien lo conoció en Quito— rindió en septiembre de 1568 una información de sus servicios para que fuesen debidamente gratificados por la Corona. Lo que pedía al rey era que en justicia se le otorgase una pensión de 4.000 pesos anuales. Hacia 1585 aún seguía viviendo en la ciudad de Quito.

Manuel Rubín de Celis, prosista, poeta y traductor de la segunda mitad del s. XVII, autor de numerosos escritos: Égloga pastoril. Lamentos a la muerte de María Lavanat, primera dama del teatro, Madrid 1765; Discursos políticos sobre proverbios castellanos, Madrid 1767; Carta histórico-médica sobre la inoculación de las viruelas, Madrid, 1773, etc., y traducciones del francés.

El doctor en Teología Pedro de Inguanzo y Rivero (La Herrería, Llanes 1764-Toledo, 1836), cardenal, arzobispo primado de España, diputado asturiano electo para las Cortes de Cádiz, académico de la Real de la Historia y consejero de Estado, extraordinario orador parlamentario y polemista, de vasta cultura teológica y humanística, con obras como El dominio sagrado de la Iglesia en sus bienes temporales (2 tomos, Salamanca, 1820), o la Pastoral al clero y pueblo de la Diócesis de Toledo contra las malas doctrinas y costumbres, Toledo, 1825.

El controvertido político José Posada Herrera (Llanes, 1814-1885), abogado y profesor de Economía Política en la Universidad ovetense, fundador del partido Unión Liberal y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas; nombrado ministro de la Gobernación en dos ocasiones, «no había otros triunfos electorales sino los previamente dispuestos por él desde el Ministerio de la Gobernación, al habla y mediante acuerdo con los gobernadores y otras autoridades provinciales, por lo que se le denominaba El Gran Elector» (Constantino Suárez); después de la revolución de 1868, fue embajador en El Vaticano, presidente del Congreso y del Consejo de Ministros; publicó Lecciones de Administración, Estudios sobre Beneficencia pública, Relaciones de la Legislación con la Política, etc.

Un hombre de letras, Gumersindo Laverde Ruiz (1835-1890), catedrático y escritor, a quien el profesor José María Martínez Cachero llama «Asturiano de las dos Asturias, la de Santillana y la de Covadonga»; aunque nació en Estrada, un pequeño pueblo de Val de San Vicente, en Cantabria, se trasladó siendo muy niño a la localidad llanisca de Nueva; luego, estudió Derecho y Filosofía y Letras, fue catedrático de Retórica y explicó Literatura Latina y Española en las Universidades de Valladolid y Santiago; el autor de Ensayos críticos sobre filosofía, literatura e instrucción pública españolas (1868) demostró su asturianismo no sólo en sus poesías, sino en trabajos suyos, como el ensayo acerca de la creación de una «Academia Asturiana».

Ángel de la Moría, seudónimo de Ángel García Peláez (Barrio de La Moría, Llanes, 1858-Llanes, 1895), sacerdote y a la vez el poeta más popular y representativo del bable oriental, quien con 16 años emigra a México, donde se convierte en ministro de Dios; vuelto a su villa natal con 33 años, ejerce el sacerdocio y colabora en El Oriente de Asturias, además de crear y dirigir el periódico La ley de Dios; dio a la imprenta las obras siguientes: El Pozu del Alloral, A teya vana y Recuerdos gratos.

Pepín de Pría (La Pesa, Pría, Llanes, 1864-Nueva, Llanes, 1928), sobrenombre de José Antonio García Peláez, quien, con estudios de Magisterio, tuvo varios empleos, pero ante todo fue poeta en bable, enriqueciéndolo «con numerosas obras, singularmente con Nel y Flor y La Fonte del Cay […] Estos dos poemas, junto con algunos otros, son unánimemente reputados por los críticos como los más representativos de la lírica de Asturias en el lenguaje vernáculo» (Elviro Martínez).

Amable González Abín (Nueva, Llanes, 1862 – — Piñera de Pría, Llanes, 1911), escritor emigrante a Cuba, en cuya guerra de la Independencia participó, de 1881 a 1887; a su regreso estudia Filosofía y Letras y se vuelca en la docencia y el periodismo; escribió en castellano y bable (Jueyines del mio güertín).

Un adelantado de la fotografía, Cándido García (1869-1925), vallisoletano de nacimiento, aunque residente en Llanes desde que tenía un año de edad.

El también fotógrafo Nicolás Muller (Orosháza, 1913 – Andrín, 3 de enero de 2000), uno de los precursores de la fotografía social, artista universal y llanisco de adopción, nacido en Orosháza —una aldea de Hungría—, cuyo padre era abogado de profesión y presidente de la comunidad judía de la localidad; en 1935-36 se doctora en Derecho y Ciencias Políticas, pero prefiere dedicarse a la fotografía y forma parte del grupo «Descubridores de aldeas»; en 1938 se expatria y se traslada a París, donde vive dos años, colabora con revistas como Regards, France Magazine y Match, y establece contacto con algunos de los grandes maestros de la fotografía; al estallar la 2ª Guerra Mundial viaja a Portugal, desplazándose posteriormente a Tánger; abandona Marruecos en 1947 cuando la Revista de Occidente le invita a celebrar una exposición en Madrid; a partir de esa fecha se afinca en España, empieza a colaborar en la citada revista y abre su propio estudio; en 1947 llegó de la mano de un amigo, el escritor y filósofo Fernando Vela, a Asturias, volviendo desde entonces a Llanes todos los años hasta que, en 1968, construye su casa en Andrín, donde vivió hasta su fallecimiento; el descubrimiento, el 30 de marzo de 2000, de una placa en su memoria junto al chalé que habitó sirvió de prólogo a la apertura, ese mismo día, y hasta el 26 de abril de ese mismo año, de la exposición antológica «Nicolás Muller. Fotografías de una vida», una amplia visión de la obra de Muller, imágenes de Hungría, Portugal, Marruecos y España captadas por el hombre que, en palabras de Ortega y Gasset, «domesticó a la luz».

Ricardo Duque de Estrada, conde de la Vega del Sella (Pamplona, 1870-Nueva, Llanes, 1941), del que interesa, sobre todo, su condición de arqueólogo y naturalista, desarrollando una intensa labor investigadora del más alto nivel, lo que permitió el descubrimiento y exploración de numerosas cuevas del concejo habitadas por gentes paleolíticas y pospaleolíticas; en este campo trabajaron con él estudiosos tan reputados como H. Obermaier, H. Breuil, P. Wernet o E. Hernández Pacheco.

El militar Manuel Díez-Alegría y Gutiérrez (Buelna, Llanes, 1905-1987), jefe del Alto Mayor del Ejército entre 1970 y 1974, embajador de España en El Cairo desde 1976 a 1978 y miembro de número de la Real Academia Española por elección celebrada en enero de 1979.

El poeta Celso Amieva (1911-Moscú, 1988), seudónimo de José María Álvarez Posada, nacido accidentalmente en la localidad cántabra de Puente Sanmiguel, donde su progenitor era maestro, profesión ejercida luego por él mismo; el desenlace de la guerra civil le obligó a pasar a Francia en el año 1939; posteriormente se fue a México, donde trabajó como profesor de castellano, traductor de poemas franceses y colaborador de numerosas publicaciones de toda América, siendo condecorado en 1959 con la Medalla Artística de la Revolución Mexicana por el guión de la película Pueblo en armas; a partir de 1969 fijó su residencia en la URSS, cuyo Soviet Supremo le premió en 1985 con la Orden de la Amistad de los Pueblos; una Antología poética suya, con selección hecha por el vate llanisco Pablo Ardisana, la editó el Principado de Asturias a través de su Servicio de Publicaciones en el año 1985.

José Purón Sotres (Andrín, Llanes, 1912-Llanes, 1987), pintor distinguido con varios premios a lo largo de su carrera, quien se trasladó a Madrid para cursar sus estudios becado por la Diputación de Asturias, para más tarde viajar con beca a Italia y, luego, a Francia; «en su pintura destacan las obras de los años cuarenta, con limpios paisajes de fluida factura y composiciones figurativas, como la Adoración de los pastores (pintada para el Hospicio de Oviedo y rechazada al no haber sido comprendido su realismo), escenas costumbristas y algún autorretrato, en los que evidencia la influencia de sus maestros Eduardo Chicharro y José Ramón Zaragoza» (Javier Barón Thaidigsmann); en 1988, la villa de Llanes, a la que había donado su fondo pictórico, le nombró, a título póstumo, Hijo Predilecto.

Emilio Pola (Llanes, 1915-1967), poeta y escritor, quien obtuvo el Premio Nacional de Poesía, convocado entonces por la revista Blanco y Negro, por su obra La palabra del bosque; notable bablista y experto en toponimia, colaborador de El Oriente de Asturias, miembro del Instituto de Estudios Asturianos (IDEA), dejó una importante obra: Apuntes sobre el bable. Del lución, El Pericote, La sufijación en el bable oriental, El muy noble gremio de mareantes de Llanes, etc.

Javier Ruisánchez, pintor, artífice de la teoría sobre la perspectiva llamada ilustrismo.

Pablo Ardisana, poeta en bable y castellano, nacido en Hontoria (Llanes) en 1940 y licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo, quien tiene impresos varios poemarios: Única Geografía, Armonía d’anxélica sirena, Azul mirar d’amor…; es autor, también de una antología poética sobre el llanisco Celso Amieva.

Martín López Vega, poeta y escritor, Premio Asturias Joven de Poesía.

También hay que hacer referencia a algunos de los muchos potentados indianos naturales de Llanes que llevaron a cabo una importante tarea filantrópica dentro del concejo: Francisco Mendoza Cortina (1815-1880); Faustino Sobrino Díaz (1827-1900); el primer marqués de Argüelles, Ramón Argüelles Alonso (1832-1900); Manuel Romano Gavito (1833-1909) o Manuel Cue Fernández (1834-1899), fundador del Colegio de La Arquera en la villa de Llanes.

Un residente veraniego habitual, el director de cine asturiano Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934), con Aoom, Al diablo con amor, Epílogo, Parranda, Remando al viento, Mi nombre es sombra o El portero, cintas representativas de una arriesgada y controvertida trayectoria cinematográfica, es clave en el boom de Llanes como escenario predilecto de muchos realizadores de cine, televisión o publicidad.

Otro cineasta muy vinculado a Asturias, José Luis Garci (Madrid, 1944), hijo de gijonés, ganador en 1982 de un Óscar al mejor filme extranjero por Volver a empezar, rozó el mentado galardón con El abuelo (1998), basada en la obra homónima de Benito Pérez Galdós, parte de cuyas escenas ha rodado en cautivadores espacios del concejo; con You’re the one (UnaHistoria de entonces), una historia en blanco y negro «de tristezas mudas, silencios elocuentes y vidas en un hilo» (Tino Pertierra) estrenada en octubre de 2000, ha vuelto a los escenarios naturales llaniscos, dejándose ver sus espectaculares playas —que son la imagen del cartel de la película— y Purón.

BIBLIOGRAFÍA

BARÓN THAIDIGSMANN, Javier (coautor): Gran Enciclopedia Asturiana, Gijón, 1996.

CERRA, Yolanda; COLINA, Arturo; VINIEGRA, Yolanda, y otros: Llanes y Ribadedeva, en la colección «Asturias, concejo a concejo», Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Oviedo, 1993.

GARCÍA COSÍO, Xosé Firmu: «Llanes», en Diccionario Geográfico de Asturias (Ciudades, Villas y Pueblos), Editorial Prensa Asturiana, Oviedo, 2000.

MARTÍN, Arturo: «Llanes», en Gran Enciclopedia Asturiana, tomo 16, edit. Silverio Cañada, Gijón, 1981.

MARTÍNEZ, Elviro: «Llanes», en Gran Enciclopedia Asturiana, tomo 9, edit. Silverio Cañada, Gijón, 1981.

MARTÍNEZ RIVAS, José Ramón; GARCÍA CARBAJOSA, Rogelio; ESTRADA LUIS, Secundino:Historia de una emigración: asturianos a América, 1492-1599 (obra inédita).

RODRÍGUEZ MUÑOZ, Javier: «Llanes», en Gran Enciclopedia Asturiana, tomo 19, ed. GEA, Gijón, 1995.

SORDO SOTRES, Ramón: «Llanes», en Asturias a través de sus concejos, 1 tomo, Ed. Prensa Asturiana, Oviedo, 1998.

VARIOS AUTORES: Guía de Asturias, Asturias’92, Oviedo, 1992

Características

  • Ocupación: Muy alta.
  • Longitud aproximada: 100 m
  • Accesos: Rodados.
  • Servicios: Aparcamiento: Sí.
  • Socorrismo: Cruz Roja.
  • Material: Arena fina.
  • Color: Blanquecino.
  • Forma: Circular.
  • Desembocadura fluvial: Ninguna.
  • Entorno: Urbano.
  • Tipo de playa: Aguas tranquilas.
  • Atractivos: Turístico-recreativos, pesqueros (pesca en rocas, ocle) y deportivos (vela en el puerto deportivo).
  • Peligrosidad: Baja.

Descripción

Enclave de consolidado prestigio turístico dentro del concejo de idéntico nombre que se significa por ser el de mayor superficie litoral de la comunidad autónoma asturiana (unos 49 km) en la que se suceden 45 playas de particular encanto, la villa de Llanes tiene en el Sablón el arenal más importante de la localidad, cerrado a occidente por la punta de San Pedro y bordeado por un concurrido y llamativo paseo.

El Palacio de Meré (finales del XVIII-XIX), como así se conoce a la gran casona construida, según los tradicionales cánones de la arquitectura rural asturiana, para su primer dueño, Antonio Vega Riestra, a la entrada del pueblo, con pequeña edificación anexa. La rectangular casona consta de dos pisos y un ático abuhardillado; en su frente domina la calle central, provista de porche bajo, solana y ático. Las calles laterales, por su parte, se comunican por medio de balconadas no voladizas. El sillar se destinó a esquinas, enmarque de los vanos y a las dovelas, que forman arcos de medio punto en las portadas.

La iglesia del monasterio de San Antolín de Bedón se halla cerca de Naves. De este antiguo convento de monjes benitos, magnífica fábrica levantada en la desembocadura de El Ríu Beón al parecer en el s. XI, únicamente se mantiene el templo, precioso edificio erigido entre finales del siglo XII y el primer tercio del XIII, perteneciente al románico tardío, «contaminado por los postulados desornamentados de la Orden cisterciense» (Juana M.ª Gil). Su fábrica actual es fruto de la restauración acometida en 1955 por Luis Menéndez Pidal. De planta basilical, se estructura en tres naves, estando la central, de mayores proporciones en planta y alzado, formada por dos tramos, señalados por los soportes del conjunto de arcos separadores de las naves. Tiene un transepto no acusado y su cabecera cuenta con tres contiguas capillas, semicirculares al exterior e interior. La cubrición se efectúa con techumbre de madera vista en las naves, bóveda de cañón en el crucero y, para la triple cabecera, bóveda de cañón en el tramo recto y de horno o cuarto esfera en el ábside. La escasa luz natural del interior la facilitan saeteras abiertas en muros realizados en mampostería, mientras el sillar se reserva para zonas delicadas, como contrafuertes, sostenes internos y ábsides. Las portadas se presentan en cuerpos algo salientes protegidos con tejaroz; la principal, ubicada al oeste, está constituida por cinco arquivoltas; la puerta meridional responde a idéntico esquema, mientras la portada norte está hoy cegada. Dentro de este templo de propiedad privada, que permanece cerrado al culto desde comienzos del s. XIX, hay tres sepulturas, dos de la familia Aguilar y una tercera del abad Pedro Posada.

La fundación del antiguo monasterio de San Antolín de Bedón no pudo escaparse a la leyenda. Según se cuenta, el conde Muñazán acosando a un jabalí se aproxima a Bedón; entonces, el animal, sintiéndose acorralado, abre su boca llameante y huye a través de una cueva hasta ese momento ignorada. Muñazán deduce de este episodio que se trata de una señal divina y decide inmediatamente crear una casa de oración en aquellos parajes, consagrada a San Antolín, abogado del fuego (Juana M.ª Gil).

Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Se inicia el recorrido en Playa del Sablón, siendo el final en Celorio • Dificultad: Paseo • Duración aproximada: 3-4 horas • Itinerario: Consultar mapa.

Descripción de la ruta

Comenzamos esta ruta en la playa del Sablón. Desde la playa, ascendemos por unas escaleras al paseo de San Pedro, que data de 1847, cuenta con una longitud de 720 m y debe su nombre a una capilla que existió en este lugar.

El recorrido comienza en la parte oriental del paseo; aquí podemos contemplar una serie de formaciones rocosas que dan lugar a lo que popularmente se conoce como Pico Guruñu.

Nos encaminamos al mirador del paseo; desde este castillete, que data del siglo XVII, el «atalayeru» o vigilante tenía la misión de alertar a la Villa al otear algún barco sospechoso. Unos metros más adelante, podemos contemplar la Cueva del Taleru. Su nombre viene del ya mencionado «atalayeru». Por detrás de esta cueva existe un bufón, que en los días de marejada lanza el agua del mar por encima del paseo.

Durante todo el recorrido podemos apreciar el recinto amurallado de Llanes. Al sur, la sierra del Cuera con el pico Turbina (1.315 m); al este, el puerto, junto con los acantilados de Cue y Andrín; al oeste, los acantilados de Poo, Celorio y Barro, y al norte surge esplendoroso el mar Cantábrico.

A pocos metros de la cueva observamos un banco de piedra del siglo XIX. Desde él puede admirarse la vegetación del paseo, formada por especies arbustivas, tamarindos y algunas especies tropicales, como los magueis. La principal característica de este paseo es su suelo de césped.

Al finalizar el Paseo nos adentramos en una pequeña senda muy marcada por el paso de los pescadores. Este primer tramo discurre paralelo a una zona denominada La Talá. Proseguimos hacia un saliente rocoso, La Punta de Jarri, donde se aprecian restos de lo que pudo ser un castillete de señales.

Algunos de los prados que atravesaremos están cerrados por muros de piedra que pueden ser atravesados por hendiduras.

Bordeando los acantilados, llegaremos hasta la zona de Castro Pelado, para, a través de una senda, descender a la playa de Poo. Esta playa, de alto nivel paisajístico, ofrece un sorprendente entorno natural. A su izquierda, la desembocadura del río Vallina o Pimplon. Para acceder a los acantilados que nos conducen a Celorio han de tenerse en cuenta las mareas: con marea alta, debe subirse por unas escaleras situadas a 150 m del comienzo de la playa, en su parte izquierda. Este sendero nos llevará, entre prados, hasta el barrio de los Higos, junto a la Depuradora. Con marea baja se accederá por un camino más corto, atravesando la playa, y a unos 300 m, por detrás de un saliente rocoso, encontraremos un camino que nos conduce al barrio de los Higos, tras bordear las primeras casas, a la derecha, llegaremos a la depuradora.

Cruzaremos el puente del río Vallina y por un sendero ascendente alcanzaremos los acantilados. A la derecha, la desembocadura del río en la playa. Dejando atrás numerosos senderos de pescadores, nuestro camino se va estrechando y apreciaremos dos playas: la playa Almenada, de pequeñas dimensiones, a la que se accede únicamente en las bajamares más vivas; y más adelante, la de Portiellu.

Frente a estos acantilados surge el Castro de San Martín, uno de los lugares más importantes en cuanto a anidamiento de gaviotas y cormoranes. Los acantilados llaniscos son un buen lugar para la observación de aves marinas (alcatraces, gaviotas, garzas, etc.). Desde los acantilados de Portiellu nos dirigimos a la playa de San Martín. Bordearemos la playa para tomar una senda ascendente, tras rebasar un saliente rocoso, nos desviaremos a la izquierda por un sendero entre prados hacia los acantilados, donde encontraremos las ruinas de una pequeña capilla asomada al mar, la capilla de San Martín. Desde aquí, y a través de una senda muy marcada y paralela a los acantilados, nos dirigiremos al pueblo de Celorio.

Qué ver en Asturias

Playa Andrín

En el municipio de Llanes

La popular y apreciada playa de Andrín se reconoce desde el mirador de La Boriza, siguiendo el oriente, en el marco de un majestuoso panorama dominado por planas sierras como La Borbolla, la caliza de las playas y el contraste entre acantilados. En bajamar, se une al arenal de La Ballota.

Características generales:

  • Longitud playa: 240 metros
  • Anchura media: 62 metros
  • Grado ocupación: Medio
  • Grado urbanización: Semiurbana
Playa Andrín
Playa Niembro - Toranda - Torranza

Playa Niembro – Toranda – Torranza

En el municipio de Llanes

Diseminados islotes accidentan la playa de Niembro, a la que se accede en automóvil desde la localidad homónima, siendo visitada particularmente por sus habitantes y cada vez más turistas. La flanquean el cabo Prieto y la punta La Boriza.

Características generales:

  • Longitud playa: 300 metros
  • Anchura media: 102 metros
  • Grado ocupación: Medio
  • Grado urbanización: Semiurbana
  • Paseo marítimo:

Ermita de la Virgen de la Guía

En el municipio de Llanes

La ermita de la Virgen de La Guía se asienta en un alto del este de la villa-capital. Obra del siglo XVII, conoció varias remodelaciones, añadiéndole en una de ellas las dos torres almenadas de sección semicircular.

Las fiestas de Nuestra Señora Virgen de la Guía (8 de septiembre) han sido declaradas de interés turístico nacional. Cuenta la tradición que la imagen de esta Virgen, en cuya festividad se le ofrecen ramos y se baila la danza de arcos, el pericote y la dan…

Ermita de la Virgen de la Guía

Museo Fernando Alonso

En el municipio de Llanera

Horarios

  • Museo: Todos los días 10:00 – 20:00 h.
  • Circuito: Martes a viernes 15:00 – 20:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 14:00 y 15:00 – 20:00 h.
  • Campus Karting – Day Camp: 09:00 – 18:00 h.

Tarifas

Museo:

  • General: 15,00 €
  • Reducida (niños 4-12 años y >65 años): 10,00 €
  • Grupos: Consultar

Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias

En el municipio de Gijón

HORARIOS

Octubre a marzo:

  • Martes a viernes: 9:30-18:30 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:00 – 18:30 h.

Abril a septiembre:

  • Martes a viernes: 10:00-19:00 h.
  • Sábados, domingos y festivos: 10:30-19:00 h.

Cerrado los lunes, 1 y 6 de enero, martes de Carnaval, 15 de agosto, 24, 25 y 31 de diciembre.

Acuario de Gijón

En el municipio de Gijón

Ubicación: cercanías de la playa de Poniente (casco urbano de Gijón). En las antiguas instalaciones de Astilleros del Cantábrico.

Tarifas:

  • Adultos: 14 euros
  • Niños (3 a 14 años): 7 euros
  • Mayores de 65 años: 10 euros
  • Grupo adultos: precios especiales para grupos

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes.

Museo Arqueológico del Principado de Asturias

En el municipio de Oviedo

HORARIOS

  • Miércoles a Viernes: 9:30-20:00 h
  • Sábados: 9:30-14:00 h y 17:00-20:00 h
  • Domingo y Festivos: 9:30-15:00 h

Lunes y martes cerrado.

TARIFAS

  • Gratuito

Localización: Está situado bajo el arco del ex convento de San Vicente. Ocupa parte del monasterio de San Vicente, primer edificio (año 761) construido en la fundación de Oviedo, siendo declarado Monumento Histórico-Artístico en marzo de 1962 (su claustro, sin embargo, goza de tal reconocimiento desde 1934).

Museo de Bellas Artes de Asturias

En el municipio de Oviedo

El Museo de Bellas Artes de Asturias alberga la mejor colección pictórica de la región, con obras de artistas de la talla de Carreño Miranda, Dionisio Fierros, Evaristo Valle, Nicanor Piñole, Vaquero Palacios y pintores contemporáneos, una colección de objetos de vidrio y porcelana… Por la importancia de sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Asturias es uno de los mejores del Estado español.

Abrió sus puertas en 1980. Hoy cuenta con una de las mejores colecciones de Arte de España, integrada por 15.000 piezas de los siglos XIV y XXI, con obras de El Greco, Goya, Sorolla, Picasso, Dalí y Miró.

Situación Apartamentos Buga
Qué hacer en Asturias
  • Actividades culturales
  • Ala delta
  • Bibliotecas municipales
  • Buceo
  • Canoa
  • Cuevas
  • Juegos populares
  • Kayak
  • Kite surf
  • Motos de agua
  • Navegación
  • Paracaidismo
  • Paseo en barco
  • Pesca
  • Piragüismo
  • Piscina municipal
  • Remo
  • Rutas gastronómicas
  • Surf
  • Ultraligero
  • Vela
  • Veleros
  • Viajes en globo
  • Visitas a sitios pintorescos
  • Vuelo con motor
  • Vuelo sin motor
  • Windsurf
  • Zona de baño
  • Zonas monumentales e históricas